ROSTROS PLATINADOS

Photo by Carsten Kohler on Pexels.com

Rostros platinados por el resplandor de las pantallas, luces de neón y escaparates en las calles; bruma traslúcida e inevitable. Soledad y vacío en medio de las tribus que pululan tu noche, ciudad.

—Así como al pasar en alguna parte se escucha «Sueles dejarme solo», desde la genialidad de Ceratti y los Soda, marco sonoro irreal y ubicuo.

He vuelto, ciudad. 

Tras dejar la vacuidad de una existencia trashumante arreando  fallidos anhelos desde el lodazal de la desesperanza he vuelto, ciudad. He vuelto para hacerme uno con el más paria de los parias que albergas cual ácaro bajo tus alfombras, escondes en contenedores de basura o expones como llaga pútrida en alguna esquina. He vuelto, ciudad, para apurar hasta las heces el cáliz de la vergüenza y autodestrucción. Nada importa pues nada queda por perder. He vuelto a tomar mi puesto en la procesión de aquellos tránsfugas—mis hermanos—, fracasados herederos de soles, flores y sonrisas.  He vuelto para mostrar sin remordimientos ni ostentación la inutilidad del empeño por algo que ahora sé no era para mí y por lo mismo todo esfuerzo fué y será estéril, condenado a ser una cuenta más en el rosario interminable del ir dando tumbos como letanía mántrica.

He vuelto, ciudad, más no he venido a pedir disculpas por haber nacido ni a conformarme con algún escupitajo de conmiseración como ofrenda de los autoflagelantes que deambulan por tus fluídos. No. Eso no ¡Nunca, nunca, nunca, nunca más! He quemado mis naves, roto cada una de mis flechas y arrojado escudo y lanza al mar, eterno sumidero de mareas, resacas y cadáveres.

Ciudad… tal vez puedes escuchar mis aullidos a la luna y entiendes lo que significan: ni perdón ni olvido.

© Pangolín Insomne 2022.-

4 comentarios sobre “ROSTROS PLATINADOS

    1. Para que veas qué ocurre cuando las neuronas entran a saturarse. Hice 14 revisiones y en cada una de ellas quité o agregué; pulí el engendro y ¡mira! de todas maneras quedaron unas pifias obscenas. Bien vamos a corregir. Luego al sótano a flagelarme un buen rato.
      Gracias, viejo querido.

      Me gusta

    1. Vamos a leer para desasnarme otro poco.
      Acá en Chile usamos el «viejo» coloquialmente no para referirnos a la edad sino como un equivalente de cercanía o complicidad.
      Otrosí: Si tienes un tiempito, por favor, échale una mirada al relato «LSD» que subí hace un par de días. Me tomé unas libertades literarias con la mejor intención pero no sé si serán pertinentes.
      Gracias.

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.