BÁJESE DEL CABALLO, MISTER

Bájese del caballo, míster. Hágase el inmenso favor de creerme cuando le digo que mi paciencia indina largo rato ha se acabó. Y al decir largo rato me refiero al tiempo en que usted y su rocín han aparecido por el pueblo y este preciso minuto. Viene como perdonavidas de mal western italiano—oblicua mirada bajo el sombrero, diente de oro relumbrando en las fauces—, y quiere al parecer que todos nos afanemos en solucionar sus urgencias teniendo nosotros las propias. No, mister, así no funciona la cosa. No debió detener su jamelgo en medio de la calle principal y preguntar a viva voz «dónde mierda está el hijoputa que atiende la pulpería de al lado de la iglesia»¿Para qué, caballero, por el amor de Dios? Fué descortés en grado sumo pues básicamente usted no conoce a don Remigio, mister, ni sabe quién fué su madre. Además como si aquello no fuera suficiente, tampoco debió atropellar de un pechazo al señor cura y menos aún fustigar a doña Eulalia hasta dejarla acezando roja como tomate a un tris del síncope cuando le pidió, de muy buenas maneras y exquisita cortesía, que no dejara que su caballo ramonee en el huerto por sobre la verja. Fué estúpido de punta a punta su actuar, mister—y de no ser por los cardenales y moretones de los agredidos—, infantil. Ahora bien, aquí donde me vé, soy el borracho residente que aún no comienza con su labor diaria, y este hecho me pone en la sobria obligación de encararlo por tamaño desaguisado, caballero. Es notorio—a decir de la maledicencia pública— que la esposa del señor alcalde es un poco ligera de cascos si tomamos en cuenta un episodio que dió mucho tema, cuando se la lió con un afuerino que trabajaba en la empresa que vino a colocar el tendido eléctrico. En fin, creo que usted en conocimiento o no del presunto desliz de esta vecina, no tiene el puto derecho de tratar—como lo ha hecho a grito pelado y ante testigos cual si fuera predicador o político en campaña—, a todas nuestras esposas, hermanas, tías, sobrinas, madres, hijas y monjitas de clausura como putas desaforadas e irredimibles y a nosotros, los hombres, a que nos dieran por el culo. No señor, inaceptable su actitud, déjeme que le diga.

Pues eso.

© Pangolín Insomne 2022.-

2 comentarios sobre “BÁJESE DEL CABALLO, MISTER

    1. En varias revisiones que hice, la condenada coma estuvo ahí pero…Ahora a esperar que sanen las mataduras que tengo en el lomo para volver al sótano a otra sesión de látigo y cilicios.

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